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Las tradiciones moguereñas no se entenderían sin Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores. La cofradía que cuida de Ellas nació tal y como la conocemos hoy día en 1671, aunque existieron unos precedentes históricos que fueron claves para entender su creación y su posterior desarrollo.
Analizado el acontecimiento con perspectiva histórica, es evidente que la fundación de la hermandad no ha sido un hecho puntual más en la dilatada historia moguereña, y de ello da fe el hecho de que las múltiples generaciones que se han sucedido desde aquel año hasta hoy siempre han demostraron un amor infinito hacia Padre Jesús. Si no hubiera sido así, probablemente la hermandad ya no existiría.
Tan importante como lo comentado anteriormente, si es que se quiere entender tanto su presente como su futuro, es que la hermandad no sólo ha sobrevivido a las múltiples dificultades que los hombres le han impuesto, sino que, además, sigue unida a su pueblo de manera indisoluble.
La hermandad ha creado un sinfín de tradiciones populares que son referentes obligados en la Semana Santa moguereña. Como precedente a la Semana de Pasión, la hermandad organiza en cuaresma un famoso quinario de gran solemnidad y devoción. Sin embargo, el acontecimiento más importante que vive anualmente la hermandad es la indescriptible estación de penitencia que tiene lugar durante la madrugada del Viernes Santo, complementada por el antiguo y bello sermón del paso, representación sacra que ya está documentada en el siglo XVII.
Ahora bien, la hermandad no sólo vive de su pasado, sino que es fuente inagotable de creación. En los años cincuenta del siglo pasado recuperó el Santo Entierro, perdido en Moguer tras los acontecimientos de 1936. Asimismo, en 1983 comenzó a organizar unos cultos septembrinos en honor a la Virgen de los Dolores, que hoy gozan del cariño de todos los moguereños, y que, sin duda, marcan el inicio del curso cofrade penitencial en la localidad.
Por último, no debemos olvidar que la hermandad tiene, además de un componente sentimental, un importantísimo complemento visual. Nos referimos al gozo que produce la contemplación de su arte religioso patrimonio ya de nuestra ciudad, generado, sin duda, por el amor que todos los moguereños procesan a Padre Jesús y la Virgen de los Dolores. |
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